El margen de acción de las universidades nacionales se verá limitado en cuanto a la posibilidad de solucionar algunas de las cuestiones salariales y de gastos de funcionamiento que tras la sanción del veto presidencial a la Ley de Financiamiento Universitario.
En varias facultades de diferentes provincias, los mismos alumnos decidieron, mediante asamblea, la toma “por tiempo indefinido” de los establecimientos, a la vez que los gremios docentes decretaron paro para este jueves 10 de octubre. De este modo, todo el fin de semana quedará como momento para reflexionar y evaluar qué acciones se determinarán de aquí en adelante.
Las movilizaciones de abril y octubre, ambas multitudinarias y que expresaron el valor que la educación superior tiene en la sociedad, estuvieron muy lejanas a la discusión real que se dio este miércoles en Diputados.
No se trató de discutir gratuidad, accesibilidad, o metodologías de trabajo, sino de evaluar cuánto representaba la actualización presupuestaria de lo recibido con respecto al IPC y lo que ello significaba para el Estado Nacional. El apoyo de los diputados que conforman hoy el bloque aliado-oficialista fue en esa dirección.
Desde el Consejo Interuniversitario Nacional, insistieron con que el “70% de los salarios docentes y nodocentes están por debajo de la línea de la pobreza”.
“Las partidas asignadas ni siquiera son suficientes para el mantenimiento mínimo de la infraestructura y están paralizadas las obras; se encuentra en peligro la continuidad de las becas universitarias, único instrumento para construir igualdad de oportunidades; y no se invierte en investigación, ciencia y tecnología, fundamentales para el desarrollo de un país soberano. Nada de eso les importó. Privilegiaron su metro cuadrado, sus argumentos pequeños, su mirada corta y su visión egoísta”, firmaron.
Ahora, restará definir cómo se ejecutarán las medidas de acción por parte del resto de las entidades gremiales. Es difícil imaginar cómo continuarán las clases en el último trimestre del año, pero si queda claro que las metodologías deberán ser mucho más precisas, de cara a un alumnado que conoce las dificultades pero que sabe que será un fin de cursada complicada.