Más allá del número global, el informe oficial profundiza en la composición diaria de los intentos de suicidio. Del total registrado, el 95% no tuvo desenlace fatal, mientras que el 5% terminó en muerte. El análisis indica que por cada suicidio consumado se producen aproximadamente 17,2 intentos no fatales, un dato que refuerza la importancia de fortalecer la intervención temprana desde los sistemas de atención primaria y de emergencia.
La distribución por sexo y edad revela un escenario complejo. Aunque en términos generales predominan los casos protagonizados por mujeres —que concentran el 61% de los eventos notificados—, los varones presentan un riesgo significativamente mayor de que el intento tenga un desenlace mortal. Las cifras muestran una tasa de concreción del 2,1% en mujeres frente al 10,8% en varones, lo que implica que el riesgo de muerte es cinco veces más alto en el sexo masculino.
Al analizar la relación entre sexo y edad, se observa que en todos los grupos etarios —con excepción de las personas mayores de 65 años— las tasas más elevadas de intentos corresponden a mujeres. El grupo de 15 a 19 años es el que registra la mayor incidencia de intentos de suicidio de toda la población, duplicando incluso la tasa observada en varones de la misma franja etaria.
El relevamiento también aporta datos sobre los métodos utilizados. Entre las mujeres, la sobredosis de medicamentos aparece como la modalidad más frecuente, mientras que en los varones predominan métodos de mayor letalidad.
En cuanto al lugar donde ocurren los hechos, el 85,7% de los intentos se produce en el ámbito domiciliario, lo que plantea desafíos específicos para la detección precoz y la articulación con redes familiares y comunitarias. En menor medida, los episodios se registran en la vía pública y, muy por detrás, en ámbitos laborales o instituciones de salud.https://securepubads.g.doubleclick.net/gampad/ads?iu=%2F23163373976%2FLT_News_Middle_02&adk=2134198025&sz=728×90&output=html&impl=ifr&ifi=3&msz=727x-1&psz=727x-1&fws=4&scp=tags%3Dinforme%2Csalud-mental%2Csuicidios%26seccion%3Dactualidad&adf=357248098&nhd=0&adx=176&ady=2268&oid=2&ptt=13&gdfp_req=1&sfv=1-0-37&u_sd=0.8999999761581421&cookie_enabled=1&is_amp=3&_v=2512172008001&d_imp=1&c=4007007489&ga_cid=amp-uv4yuSmtS0nVWJBt0B7eeA&ga_hid=7489&dt=1767975406601&biw=1517&bih=674&u_aw=1366&u_ah=728&u_cd=24&u_w=1366&u_h=768&u_tz=-180&u_his=23&vis=1&scr_x=0&scr_y=0&bc=7&url=https%3A%2F%2Flatarima.com.ar%2Factualidad%2Fdatos-oficiales-en-2025-hubo-mas-de-11-000-intentos-de-suicidio-en-el-pais-12325.html&ref=https%3A%2F%2Flatarima.com.ar%2F&bdt=559&uap=Windows&uapv=10.0.0&uaa=x86&uafv=143.0.7499.170&uab=64&dtd=108&aet=n&__amp_source_origin=https%3A%2F%2Flatarima.com.ar
Respecto de los factores de riesgo, el informe señala dos antecedentes principales, cada uno presente en alrededor del 20% de los casos: diagnósticos previos de problemas de salud mental y antecedentes de intentos de suicidio. También se identifican vínculos con el consumo problemático de sustancias —como alcohol y cocaína— y con enfermedades crónicas.
En este contexto, el Congreso avanza en la elaboración de un plan nacional para la prevención del suicidio en niñas, niños y adolescentes. Las recomendaciones apuntan a poner especial foco tanto en la población adolescente como en las personas mayores, considerados los grupos de mayor vulnerabilidad.
Entre las medidas sugeridas se destaca el desarrollo de dispositivos de atención telefónica gratuitos y la incorporación de especialistas en salud mental a las líneas ya existentes, con personal capacitado para la recepción, evaluación, seguimiento y derivación asistida de situaciones de crisis y riesgo suicida.

