Una jornada que parecía ser de sol y playa en Santa Clara del Mar, sobre la Costa Atlántica bonaerense, terminó en tragedia el lunes por la tarde cuando una ola de gran magnitud sorprendió a los bañistas, dejando al menos una persona fallecida y más de 30 heridos, además de generar pánico entre los bañistas.
El incidente ocurrió alrededor de las 16:15, cuando una ola considerablemente más alta de lo habitual avanzó de manera repentina sobre la orilla, arrastrando sombrillas, reposeras y a quienes se encontraban cerca del agua. Según Defensa Civil, el hombre que murió fue arrastrado por la ola y golpeó contra las rocas. Además, una persona sufrió un infarto y alrededor de 35 presentaron heridas de distinta consideración, principalmente leves.
Qué fue lo que pasó: meteotsunami
Las primeras evaluaciones de especialistas y organismos oficiales señalan que el fenómeno podría tratarse de un meteotsunami, un evento oceánico de origen meteorológico que puede generar olas similares a las de un tsunami tradicional pero sin estar provocado por un sismo o actividad geológica.
A diferencia de los tsunamis generados por terremotos o deslizamientos submarinos, los meteotsunamis se producen cuando cambios muy rápidos en la presión atmosférica, asociados a tormentas intensas, frentes fríos o vientos fuertes, desplazan la columna de agua y provocan variaciones súbitas en el nivel del mar. Estas ondas se amplifican a medida que se acercan a la costa y pueden alcanzar alturas considerables, sorprendiendo a quienes están en la playa.
Testigos relataron que minutos antes del impacto las aguas se retiraron de manera inusual, dejando una franja de playa más amplia de lo habitual; instantes después, el mar regresó con fuerza inusitada, generando olas que algunos describieron como “gigantes” y que tomaron desprevenidos a muchos bañistas.
Aunque no son tan frecuentes como otros fenómenos costeros, los meteotsunamis pueden ocurrir en determinadas condiciones climáticas y topográficas, y su falta de previsibilidad los hace especialmente peligrosos. Expertos advierten que este tipo de marejadas pueden registrarse con poca o ninguna advertencia previa, lo que subraya la importancia de contar con sistemas de alerta y mayor conciencia sobre las señales que anteceden a estos eventos.

