El Banco Central realizó este miércoles la mayor compra de divisas desde la salida del cepo cambiario. En una sola jornada adquirió u$s187 millones y encadenó así ocho ruedas consecutivas con saldo positivo en el mercado cambiario. Se trata del mayor volumen diario incorporado a las reservas en los últimos diez meses: una cifra similar no se registraba desde el 11 de marzo del año pasado.
Desde que comenzó esta etapa de intervenciones, la autoridad monetaria ya acumuló compras por unos u$s525 millones. El movimiento sorprendió al mercado y se produjo antes del ingreso estacional de dólares que suele darse a partir del otoño, impulsado por la liquidación de la cosecha gruesa.
El adelantamiento de estas compras resulta clave en un contexto en el que el Gobierno espera una fuerte entrada de divisas por el sector agroexportador. Para la próxima campaña se proyecta una cosecha récord, cercana a las 152 millones de toneladas, lo que representa un incremento del 10% respecto del ciclo 2025.
Sin embargo, el mayor volumen productivo no se traducirá en igual magnitud en términos de ingresos de dólares. La caída de los precios internacionales de las materias primas y la ausencia de factores excepcionales que sí estuvieron presentes en 2025 limitan el potencial exportador. “Se combina un escenario de menores precios esperados con la no repetición de circunstancias extraordinarias del año pasado. Algo similar ocurre con la oferta energética, afectada por el retroceso de los precios”, señaló un informe de la consultora Eco Go.
De acuerdo con ese análisis, tras exportaciones agrícolas por u$s31.084 millones en 2025, el valor exportable de la cosecha 2025/26 caería un 10,6% y se ubicaría en torno a los u$s27.804 millones en 2026. En términos de cantidades, los envíos de granos apenas variarían respecto del año anterior, con un incremento marginal del 0,4%, pese a la mayor producción total.
Según explicó Marina Dal Poggetto, directora de Eco Go, el aumento del 13% en la oferta exportable de cereales se vería compensado por una caída en las exportaciones de productos oleaginosos, como consecuencia de una menor cosecha y la normalización de los despachos de porotos de soja. En 2025, este último rubro había alcanzado un volumen excepcional de 12 millones de toneladas, más del doble del promedio de los últimos cinco años, impulsado por la demanda de China, la reducción transitoria de retenciones y la eliminación de la brecha cambiaria.
Las proyecciones de precios tampoco juegan a favor: para 2026 se espera una baja promedio del 11,5% en los cereales y del 4% en las oleaginosas, según los valores futuros considerados por la consultora.
El sector energético también enfrenta un escenario menos favorable. La mayor oferta global y una demanda más débil presionan sobre los precios del petróleo, cuyos valores futuros se ubican un 8,4% por debajo del promedio de 2025. Esto limitaría el crecimiento de las exportaciones del sector a apenas un 1% interanual.
Como resultado, las ventas externas del complejo agroindustrial y energético en conjunto caerían alrededor de un 10%, hasta los u$s31.461 millones, lo que implica una reducción de u$s3.550 millones respecto de este año. Sumando el resto de los rubros, las exportaciones totales de Argentina alcanzarían en 2026 unos u$s85.618 millones, un 1% menos que lo proyectado para 2025.
A este panorama se suma un factor cambiario adicional. Entre enero y noviembre de 2025, la liquidación de exportaciones superó en más de u$s2.100 millones al valor efectivamente exportado, debido al anticipo de ingresos generado por la reducción de derechos de exportación. Ese adelantamiento tenderá a revertirse en los primeros meses de 2026, lo que implicará una oferta de dólares más limitada, al menos hasta febrero. En ese marco, la liquidación del complejo CIARA se estima en u$s27.250 millones para el próximo año, unos u$s4.037 millones menos que en 2025.

